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El Enfoque Ecosistémico Para la Restauración y Manejo de los Recursos Marino-Costeros PDF Imprimir E-mail

Este artículo es basado  en el documento presentado ante la Comisión de Asuntos Ambientales de Costa Rica,  en el marco de las discusiones sobre el Proyecto de Ley de modificación al artículo de la Ley de Pesca y Acuicultura  en Costa Rica. Este muestra un panorama de la crisis de las pesquerías y el impacto ecosistémico que ello acarrea.
A propósito del tema hacemos referencia al estado del atún, especie que según lo manifestado por el Fondo mundial para la Naturaleza – WWF en el la cumbre de Kobe (Japón), se encuentra en peligro de extinción.

Randall Arauz1 y Marcos Quesada2
1Programa Restauración de Tortugas Marinas PRETOMA;

2Conservación Internacio nal;
Documento presentado ante la Comisión de Asuntos Ambientales de la Asamblea Legislativa, en el marco de las discusiones sobre el Proyecto de Ley de modificación al artículo 9 de la Ley de Pesca y Acuicultura.
.

Desde tiempo atrás ha existido una crisis en las Pesquerías Globales, las cuales han dependido de la captura de peces depredadores de gran talla como los tiburones y atunes.
El problema se centra en que la mayoría de las artes de pesca utilizadas son poco selectivas, lo que afecta a especies longevas con tasas reproductivas bajas como mamíferos marinos,  tortugas marinas y otros. Una de las situaciones más críticas la sufre la tortuga baula (Dermochelys coriacea), que podría alcanzar la extinción dentro de los siguientes 15 años si continúa su alta mortalidad, asociada a las pesquerías pelágicas y costeras en el Pacífico Oriental (Spotila et al, 2000).

En las capturas incidentales también se ven afectados toneladas de organismos vertebrados e invertebrados que posteriormente son desechados en el mar. De igual manera la mayoría de artes de pesca degradan y destruyen los habitas marinos, como fondos oceánicos, sistemas arrecifales y manglares. Se hace notorio que el efecto ecosistémico es bastante grande sobre las diferentes comunidades. Se estima que las pesquerías industriales son capaces de reducir la biomasa de una comunidad en un 80% en tan solo 15 años (Myers and Worm, 2003).

Existen  cinco pautas recomendadas para revertir esta situación en el mediano y largo plazo : (i) reducir la mortalidad inducida por pesca lo suficiente para evitar la extinción de las especies más sensibles, (ii) reducir la mortalidad por pesca incidental, (iii) utilizar vedas temporales y espaciales para fomentar la recuperación de especies, (iv) establecer áreas marinas protegidas donde no se permit a ningún tipo de pesca en sitios de importancia para la migración, reproducción y crianza de especies y en donde exista alta diversidad biológica (Myers and Worm, 2005), y iv) mejorar los sistemas de control, monitoreo y registros.
En cuanto a la creación de Áreas Marinas Protegidas existe polémica al ser estas una herramienta para la conservación y restauración de especies costeras, excluyendo las especies altamente migratorias que requieren manejo en un contexto regional (Myers et al, 2005).

El caso particular del Golfo de Nicoya, en Costa Rica el esfuerzo de pesca ha aumentado y se observa una reducción del recurso tradicional, como corvina, róbalo, pargo, cabrilla y congrio (Estado de la Nación, 2004). Estos grupos ya sobrepasaron su máximo rendimiento sostenible (Palacios, 2003) y se encuentran sobre explotados.
Efecto de ello es el decrecimiento se las poblaciones de las tres especies de camarón que se explotan en el país, principalmente el camarón blanco. Las medidas de ordenamiento y vigilancia impulsadas oficialmente no han sido suficientes. La flota camaronera de Costa Rica desecha entre 6000 y 9000 toneladas métricas de fauna acompañante por año. 
Se estima a manera global que por cada libra de camarón que se captura con redes de arrastre, se capturan y descartan hasta 10 libras de peces e invertebrados (Morgan & Chuenpagdee 2003).
En el caso costarricense la flota camaronera nacional captura unas 15,000 tortugas marinas por año, muchas de las cuales mueren ahogadas (Arauz et al, 1998).
Existen embargos económicos, como el impuesto por Estados Unidos desde 1996; con la que se afectadas las importaciones de camarón provenientes de países que no protegen a las tortugas marinas con el uso del Dispositivo Excluidor de Tortugas DET.

Al observar otros artes de pesca, destaca la captura de grandes peces pelágicos con palangre, la cual es una pesquería multiespecífica que impacta diferentes especies en diferente medida, dependiendo del esfuerzo pesquero y sus propias características biológicas (Burgess et al, 2005). La pesca de palangre o “longline” afecta también a las tortugas marinas. Playa Grande, Costa Rica, es el único sitio de anidación que permanece en el Pacífico Oriental, y la alta mortalidad de adultos asociada a la pesquería de palangre es señalada como la culpable (Spotila et al, 2000). Además, en las aguas de la Zona Económica Exclusiva ocurre la mayor captura de tortugas marinas que se tenga registro, más de 300,000 por año, la mayor parte tortugas lora (Lepidochelys olivacea).

La tasa de mortalidad significativa es post captura, causada por la herida causada por el
anzuelo o por intento de recuperarlo (Swimmer et al, 2004). Se propone que las líneas de pesca sean puestas a profundidades mayores de 40 metros para evitar la interacción con tortugas, lo que no representa una solución eficiente teniendo para el Pacífico Oriental (Swimmer et al, 2005; Gilman et al, 2006), debido a que  se pueden no afectar las tortugas, más si otras especies como los tiburones. En el caso de anzuelos circulares, estos reducen la captura de tortugas pero aumentan la captura de tiburones (Bolton et al, 2006).

Recursos pelágicos como el atún aleta amarrilla, el atún ojón dorado y los picudos, reportan reducciones en la producción (Estado de la Nación, 2005), reflejo de los efectos en sus poblaciones. El problema se centra de igual manera en la sobrepesca. Según la Comisión Interamericana de Atún Tropical (2004), los atunes que se capturan están muy por debajo de la talla recomendada.
 
En abril de 2004 se planteo el Manejo Regional de las Pesquerías del Pacífico Oriental Tropical. En donde intervinieron los gobiernos de Colombia, Ecuador, Costa Rica y Panamá. Se firmó la declaración de San José, para proteger El Corredor Biológico del Pacífico Oriental, cuyas bases son las Islas Oceánicas de Galápagos (Ecuador), Cocos (Costa Rica), Coiba (Panamá) y Malpelo y Gorgona (Colombia). Con esto se quiere dar un  enfoque ecosistemático para proteger las especies altamente migratorios de la región (atunes, tortugas, tiburones, mamíferos marinos), y que tal enfoque se puede lograr mediante la coordinación de acciones de manejo relevante en la región (MPA News, 2005).

Como soluciones a la Crisis Pesquera de Costa Rica se plantean:
1. Reducción del Esfuerzo Pesquero
a. Pesca costera. Reducción de la flota camaronera. Promover el comercio de camarón blanco atrapado artesanalmente. Promover la conversión de la flota a pesca de atún con varilla.
b. Pesca pelágica. Abogar por una reducción del esfuerzo pesquero en las aguas internacionales del Pacífico Oriental (moratorias, cierres temporales) y una prohibición internacional al aleteo de los tiburones ante las Naciones Unidas.
2. Creación de una red nacional de Areas Marinas Protegidas, o áreas vedadas Temporal.
3. Implementación inmediata de tecnología que mitiga el impacto de las pesquerías (DETs, anzuelos circulares, desanzueladores).
4. Continuación de estudios, en colaboración del sector pesquero, para desarrollar tecnología que mitiga el impacto de la pesca de arrastre y palangre sobre la fauna acompañante.
5. Estudios en colaboración con el sector pesquero, para documentar cambios en el estado de las poblaciones de peces tanto en AMPS como áreas circundantes, producto de las medidas de manejo.
6. Estudios en colaboración con el sector pesquero sobre los movimientos migratorios de los tiburones de la región.
7. Respeto cabal a la legislación pesquera nacional, castigo pronto y efectivo a infractores.
8. Trabajar con las Organizaciones Regionales de Manejo Pesquero para la implementación de sus propias recomendaciones de manejo.
9. Establecer un límite máximo al esfuerzo pesquero de palangre en la región.

Existen resoluciones Internacionales respectoa la tema. Como los sn los lineamientos de la FAO del 2004 para mitigar el impacto de las pesquerías sobre las tortugas marinas, aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York en Noviembre del 2005. Convención de Stocks de Peces Altamente Migratorios de las Naciones Unidas, Mayo 2006.

A propósito de la sobrepesca del atún, el Fondo mundial para la Naturaleza – WWF afirma que esta es una especie en peligro de extinción. Esto se declaro durante la cumbre de Kobe (Japón). Como se mencionó anteriormente la causa es la sobrepesca incentivada por una fuerte demanda a nivel mundial. Según la organización su comercialización podría agotarse en un año. La cumbre dejó un gran descontento en el director de la WWF, Simon Cripps, quien afirmó que los gobiernos no han actuado frente al tema por falta de liderazgo. Cripps planteó como estrategia de remedio, que las piscícolas cubran las necesidades del mercado y de esta manera reducir la pesca atunera y las capturas incidentales que estas acarrean (El Tiempo, 2007).

Como resultado de la cumbre de Kobe, se dio la adopción del primer plan de acción internacional para tratar de detener la sobre explotación. Con esto se busca la coordinación e intercambio de datos entre los cinco organismos regionales encargados de la conservación del atún, cuyas jurisdicciones abarcan casi todos los mares del mundo (El Tiempo, 2007).

La supervisión del atún, incluye una documentación compartida de las capturas y un etiquetado electrónico para el seguimiento de los individuos. Requiere además de transparencia en las cuotas pesqueras. Un punto no establecido y bastante controversial fue el de las cuotas fijas de pesca (El Tiempo, 2007).     

Noviembre

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