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Página 5 de 10 MÉTODOS En consenso con los cazadores se distribuyeron 19 transectos lineales con longitudes entre 2,1 y 4 kilómetros en diferentes zonas del corregimiento, según la accesibilidad al territorio. Durante un período de 5 meses, 14 de los 19 transectos se recorrieron dos veces, mientras que los 5 restantes sólo una vez. En cada transecto se identificaron los espacios de uso presentes y se describió la intervención humana en términos de visitas con fines de caza, recolección o aserrío. En cada recorrido se caminó lentamente en busca de huellas de saínos ó animales. Como no hubo avistamientos directos fue imposible calcular la densidad, contrario a la abundancia, que se estimó a través del índice de abundancia que relaciona los grupos de huellas observados con los km recorridos (Naranjo y Bolaños, 2003), a través de la siguiente ecuación: # rastros encontrados km recorrido Se obtuvieron índices estandarizados a 1 km para cada uno de los 33 recorridos, y un índice para el corregimiento, que resultó de la relación entre todos los grupos de huellas observadas durante los 33 recorridos y la totalidad de los kilómetros muestreados. Por otro lado, en cada km de los 19 transectos se montó una parcela de 10 x 50 m2 (Etter y Córdoba, 2001) con el fin de estimar el número de plantas que hacen parte de la dieta de los saínos, con base en referencias bibliográficas y el conocimiento de los cazadores. Con estos datos se estimó la oferta de plantas alimenticias por transecto como: #plantas/500 m2. Por otro lado, se utilizaron los registros de caza que los cazadores han realizado desde abril de 2001 hasta octubre de 2004 (Castiblanco, 2001; Trespalacios y Grupo de Cazadores, 2004, documento inédito) para calificar las zonas del corregimiento como de baja, media y alta presión de caza, según el número de faenas registradas en cada área. Se compararon los índices de abundancia a nivel de transectos con el uso de la prueba no paramétrica de Kruskal – Wallis. Se indagó sobre dos relaciones: 1) entre la oferta de plantas alimenticias de cada transecto y los índices de abundancia estimados por recorridos, y 2) entre la presión de caza y los índices de abundancia de cada zona de caza. Para cada caso se estableció una correlación de Spearman.
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