|
Página 7 de 10
RESULTADOS Y DISCUSIÓN Las zonas de caza delimitadas por los cazadores y donde se distribuyeron los 19 transectos son: Nimiquía, Angiá y Tundó, ubicadas al norte del río Valle, y Pozamansa, Boroboro y Sendero a Utría, al sur del mencionado río. Cada área presenta diferentes características morfológicas y es intervenida por los seres humanos en varias intensidades. A través de los 33 recorridos realizados, se muestrearon 118,1 km, y se observaron en total 275 grupos de huellas de saínos. A partir de estos resultados se estimó un índice de abundancia para El Valle de 2,32 grupos de huellas/km recorrido. A nivel de transectos, no se encontró una diferencia significativa entre sus índices de abundancia (X2 =22,75; gl = 18; p = 0,20). Los dos transectos ubicados en la zona de Nimiquía, el 16 y 17, obtuvieron los índices más altos (8 y 9,5 grupos de huellas/km) (figura2) En esta zona prevalece el bosque maduro y la intervención humana en términos de frecuencia de visitas para extraer madera, fibras y frutos, es baja, pero con base en el número de faenas de caza allí registradas, la presión de caza es alta. Los grupos de huellas allí observados tenían varios pisos (pisadas) y estaban relativamente cercanos. Con base en el estudio de Judas y Henry (1999), quienes afirman que los saínos reducen su área de acción (home range) cuando la disponibilidad de frutos decrece, lo cual coincide con las condiciones en las que se hizo el muestreo del presente trabajo, pues en esa época (invierno) pocas de las plantas que hacen parte de la dieta de los saínos se encuentran fructificando, se puede indicar que el área muestreada en Nimiquía corresponde al área de acción de una o más manadas de saínos.
Por otro lado, en el transecto 5 (figura2), ubicado en Boroboro no se registraron huellas. Esta zona tiene una baja presión de caza, pero la intervención por extracción de maderas y establecimiento de cultivos y ganadería es alta. En general, los transectos con mayor avistamiento de huellas están ubicados en lomas, lo cual soporta la opinión de los cazadores, quienes mencionaron que las lomas son los espacios de uso que más frecuentan los saínos, sobre todo en época de invierno.
 Figura 2. Índice de abundancia (# de rastros/ km recorrido) del saíno por cada recorrido realizado en los 19 transectos ubicados en El Valle. En el taller “Aspectos biológicos y ecológicos del saíno”, los cazadores dieron a conocer los nombres de 21 plantas que hacen parte de la dieta de los saínos en El Valle. A nivel de transectos, se estimó una oferta promedio de 6,44 +/- 2,85 plantas/500 m2. La presencia o el paso de los saínos por los transectos no se correlaciona con la cantidad de plantas que les ofrecen alimento presentes en ese sector (r = 0,35; n = 33; p = 0,09). Aunque no se debe ignorar por completo la variable de oferta de plantas alimenticias en los análisis sobre los resultados de los índices de abundancia, pues independientemente de los resultados estadísticos aquí obtenidos, es un hecho que, por la condición del saíno como ser biológico, necesita alimento para su supervivencia. Además para enriquecer los resultados aquí obtenidos, sería adecuado realizar el mismo estudio en otra época climática, cuando la mayoría de las especies fructifican. En cuanto a la presión de caza, se obtuvo que las zonas con alta presión de cacería son Tundó, Nimiquía y Angia, ubicadas al norte del río Valle, mientras que en Pozamansa, Boroboro y el Sendero de Utría, al sur del río Valle, la presión de caza es baja. En relación con los índices de abundancia de los saínos, las zonas con mayor presión de caza son las que tienen mayor índice de abundancia (r = 0,84; n = 6; p = 0,05). Las conclusiones definitivas sobre la relación entre la presión de caza actual y los estimativos de abundancia de los saínos tendrían que tener en cuenta mayor información sobre la biología y ecología de estos animales que incluya el seguimiento de sus poblaciones a largo plazo en función del monitoreo de la actividad de caza. Pues la abundancia actual de los saínos está ligada a la cacería del pasado, que no está registrada dentro del monitoreo que los cazadores hacen de la actividad, ya que este empezó hace tres años y medio. Estas recomendaciones siguen las opiniones de algunos autores que han trabajado en la evaluación de la sostenibilidad de la caza de saínos (Bodmer, 2003; Aquino et al., 1999 y Bodmer et al., 1997; Naranjo, 2002). Estado actual del saíno en El Valle En cuanto a la presencia de los saínos, los cazadores de El Valle identifican una disminución en el tamaño de las manadas de estos animales y una reducción en la frecuencia de encuentro con el animal, que finalmente se refleja en la disminución de la cacería de saínos. Los cazadores relacionan esta situación con la fuerte presión de caza en años anteriores, pues dicen que había más cazadores y más perros saineros, en ocasiones se capturaban las manadas enteras. Aunque no hay que olvidar que en la zona la deforestación es fuerte y está en incremento. Pretendiendo interpretar el significado del índice estimado para El Valle (2,32 rastros/km recorrido) hice comparaciones con índices estimados en otros estudios realizados en ecosistemas húmedos tropicales y con una metodología similar, uno en Chiapas, México (Naranjo, 2002), y otro en el Parque Nacional Natural Corcovado, Costa Rica (Carrillo et al., 2000). Según esa comparación, el índice de abundancia obtenido en este estudio muestra que el estado poblacional de los saínos en El Valle es mejor. Sin embargo ante el hecho que en el pasado había más saínos en El Valle y que no se conoce con exactitud el tamaño real de la población de estos animales, no me atrevo a afirmar concretamente que los saínos están bien, como tampoco afirmo que están mal. Soy consciente de las implicaciones que tiene afirmar que el tamaño poblacional de los saínos está bien o mal, para la toma de decisiones sobre la conservación de la especie en El Valle, y por esto considero conveniente ser cautelosa, pues aunque los resultados de esta investigación son confiables, no son suficientes para concluir con certeza sobre el estado de los saínos en este territorio. Es por esto que propongo continuar los muestreos aquí iniciados, a través de la herramienta de monitoreo.
|